En Matetic el vino no se fabrica: se acompaña. Nace de un valle de clima frío a pasos del Pacífico, de suelos graníticos y de una agricultura orgánica y biodinámica que respeta cada ciclo. Tres líneas —Matetic, EQ y Corralillo— traducen ese origen en botellas de carácter preciso y frescor inconfundible.
No buscamos el vino perfecto, sino el vino honesto: el que cuenta, copa a copa, cómo es este rincón del Valle del Rosario.
Matetic, EQ y Corralillo: del ícono Syrah de clima frío al frescor orgánico de cada cosecha. Vinos de baja intervención, pensados para expresar el lugar antes que la técnica. Cada etiqueta es una lectura distinta del mismo valle.
La influencia constante del Pacífico, los suelos de granito descompuesto y las grandes oscilaciones de temperatura obligan a la viña a madurar despacio y concentrar aromas. Es la base de todo lo que embotellamos: frescor, tensión y sentido de lugar.
Trabajamos siguiendo el calendario lunar, sin químicos de síntesis, devolviendo a la tierra lo que nos entrega. Las certificaciones Demeter y orgánica respaldan cada cosecha, pero la verdadera prueba está en el suelo vivo bajo cada parra.
Diseñada para tratar el vino con delicadeza: la uva desciende por gravedad, sin bombas, preservando fruta y textura. Arquitectura y vinificación en un mismo gesto, pensado para intervenir lo menos posible.